martes, 4 de diciembre de 2012

Jesús Caldera: "¿Qué despilfarro?"


© Matías Pérez Llera
Alexandra Sumasi // Madrid

Rodríguez Zapatero te encomendó en 2008 la tarea de liderar la Fundación Ideas, pero desde entonces parece que has desaparecido.
El debate de Ideas necesita reposo, necesita un planteamiento a medio y largo plazo. No hay que estar siempre en primera fila mediática, aunque en España estamos poco acostumbrados a eso. Aquí esperamos la respuesta inmediata, no reflexiva, y en ocasiones ello nos lleva a la chapuza.

¿Quieres decir que estás reflexionando, madurando ideas?
La cobertura de los medios, en líneas generales, se basa más en impresiones superficiales que en reflexiones o pensamientos profundos. Quizás por ello no estemos en primera plana.

No en todas partes es igual, de hecho hay países en los que los think tanks tienen amplia presencia en los medios, ¿no?
Sí, en el mundo anglosajón es un trabajo valorado y conocido. Es un trabajo de prospectiva que puede ayudar a prevenir lo que acontezca en el futuro así como a analizar lo que vaya a ocurrir. Gracias a estudios emprendidos por los think tanks se pueden valorar las tendencias a medio y largo plazo, y todo eso para las ciencias sociales y políticas es indispensable. En España hay, por ahora, poca tradición y ello hace que te encuentres con barreras a veces difíciles de superar pero trabajamos en ello con ahínco.

Pues en esta tarea parece que la Fundación FAES os lleva la delantera.
Depende, en los ránkings internacionales estamos muy próximos. Una cosa es la producción que haces y otra la disemination. FAES cuenta con más medios, es mucho más poderosa en recursos económicos que en ideas, tiene una red de contactos más agresiva; pero en términos de producción, en términos de estudio y documentos de interés público, Ideas, con muchos menos medios materiales,  produce lo mismo, según datos de la Universidad de Pensilvania. Desde una visión progresista, claro.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Jordi Costa: "Me gusta más Torrente que The Shield"

© Matías Pérez Llera
Alexandra Sumasi // Madrid

Parece guay ser crítico de cine. ¿Cómo se llega a ello?
Es una obviedad pero para ser crítico has de haber visto mucho cine. No hay que dejar de rellenar huecos y cultivar una memoria cinéfila que te va a permitir darte cuenta si lo que te llega como una novedad es realmente novedoso, y de qué manera se relaciona esta con el pasado. En fin…, piensa que yo doy un curso de crítico de cine que dura 9 meses pero creo que en ese tiempo no llego a decir todo lo que hace falta para ser crítico.

¿A qué críticos sigues?
A todos. Y me gusta mucho leer críticas con las que no estoy de acuerdo, porque siempre me abren nuevas vías, me dan otra visión de las cosas. En general disfruto mucho leyendo Caimán,  a Carlos Losilla, a Gonzalo de Pedro, y a Beatriz Martínez que escribe en Dirigido Por.
Cuando hay una película interesante no sabes en qué lugar vas a leer la crítica que más te va a aportar. Lo leo todo. Por ejemplo, la mejor critica sobre ‘Alps’ dirigida por Giorgos Lanthimos, no la leí en Caimán ni en Fotogramas, la leí en Cinemanía. En cualquier lado te puedes encontrar con una joya, ahora mismo la crítica de cine en España tiene muy buen nivel, aunque sea un momento en el que el gremio esté en una situación de extrema fragilidad profesional.

¿Incluso en blogs?
¡Sí! Internet ha democratizado las herramientas de la crítica. Ahora todo el mundo puede convertirse en crítico y me parece muy bien. Lo mismo pasa con el cine. Cualquier puede coger una cámara y hacer una película. En los blogs hay cosas muy interesantes, y otras no. Los blogs no son malos en sí, el concepto es bueno pero es como todo. Hay un mayor volumen de discurso crítico y, por ende, hay mucho que vale la pena. Eso sí, el 80% de lo que encuentras no tiene calidad, tan solo es una cacofonía de los medios tradicionales.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Cristina Fallarás: "Vivimos en Internet: estás a un click de un libro"


El Más Mínimo


Autora y editora de libros digitales. ¿En la cresta de la ola?
Hace poco le pedí a un autor inglés amigo mío su último libro, y directamente me preguntó si tenía reader o tablet, no me preguntó por mi dirección de correo físico. En el Reino Unido y, sobre todo, en EEUU el formato electrónico va como un tiro. En el resto de Europa va más lento, de momento el libro de papel se sigue vendiendo mucho.

Está el tema de la llamada piratería.
A mí no me da ningún miedo. De hecho, en mi página, donde edito libros de otros autores, pedimos amablemente un precio por la descarga, pero es opcional, se puede obtener gratis. Entiendo que Ruiz Zafón o Paulo Coelho estén preocupados por este tema, pero a mí y a los autores que edito, cuanto más nos ‘compartan’, mejor.

Cuéntame sobre tu trabajo de editora, los precios, el porcentaje que se lleva el autor…
En www.sigueleyendo.es no hay ningún libro que cueste más de cuatro euros. El autor siempre se lleva mínimo el 50%. Y ya está (risas). Mira, el cambio en el modelo de negocio es inevitable. Quienes sí tienen mucho miedo son los directivos de la industria editorial, porque su modelo se acaba. Pero, sinceramente, pienso que una gran mayoría de autores tenemos la certeza de que, al final, encontraremos la manera de seguir cobrando por nuestras obras.

El futuro es, sin duda, del libro digital. ¿O no?
Hay una cosa básica: vivimos en Internet. Así que cuanto más cómodo te resulte acceder a algo, antes vas a usarlo. Estás a un click de un libro. Por otro lado, hay que tener en cuenta que, al hablar de estas cosas, siempre pensamos en la literatura, cuando es el libro técnico, especializado, el que ya no tiene ningún sentido en papel. Las enciclopedias están desapareciendo. Llevar el debate del libro digital a la novela es una idiotez, excepto en el caso que a mí me interesa como editora, que es el de la novela descatalogada. Me parece que una de las grandes posibilidades del libro digital hoy en día es esa, recuperar novelas que ya no encuentras ni en librerías de segunda mano. Uno de mis grandes proyectos ahora mismo es editar toda la obra de Andreu Martín, muchos de cuyos libros ya no se encuentran.